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A veces como adultos subestimamos a nuestros hijos, pensamos que entienden menos de lo que creemos, y esto es un gran error.
 
Los niños ven, observan, oyen y comprenden lo que ocurre a su
alrededor.
 
Nos llevamos sorpresas cuando estamos con amigos o familiares y nuestro pequeño hace un comentario desatinado, quisiéramos que la tierra nos tragase, y es allí donde comprendemos los alcances que ellos tienen.
 
Más aún, las personas que los cuidamos, nos podemos dar cuenta de muchas de las cosas que el pequeño vivencia en su casa, en ocasiones entiende y puede manejar, aquello que el adulto cree que no vio, y en ocasiones le es difícil  hacer el manejo de cierto tipo de situaciones, como por ejemplo, cuando comparte el cuarto, o la cama con sus padres, y en la noche se tienen relaciones pensando que está dormido.
 
Pero aún cuando de verdad lo estuviera, determinados movimientos y  ruidos pueden despertarlo y terminará viendo escenas poco convenientes, que luego estarán en su cabecita sin entender muy bien que es lo que pasó, e incluso, al no entenderlo plenamente, puede vivenciarlo como un comportamiento agresivo de uno de sus progenitores hacia el otro.
 
He visto pequeños de año y medio o dos e incluso de menos, que terminan montándose encima de sus amiguitos y efectuando los mismos movimientos que pienso que vieron la noche  o noches anteriores.
En ocasiones algunas parejas se hablan y dicen cosas pasionales, o ruidos, que son de difícil comprensión, la falta de espacio, y el compartir el cuarto y o cama, nos llevan a estas situaciones.
 
Personalmente pienso que deben ser evitadas, y que debemos hacer uso de toda nuestra creatividad, para hacerlo, por ejemplo dejar el niño durmiendo en el cuarto e intimar en la sala, puede ser una situación un poco menos obvia y más pudorosa.
 
Si los padres vieran lo que nosotros, como personas encargadas de su cuidado vemos, de seguro se cuidarían mucho más o alcanzarían a entender lo mucho que su bebe se da cuanta de todas estas cosas y de seguro las evitarían al máximo.
 
No se abstenga de tener relaciones con su pareja, pero busque la mejor forma de hacerlo y de involucrar lo menos posible a su hijo